La verdad detrás de los productos milagro para bajar de peso

productos milagro mujer elije entre manzana y pildoras

En un mundo en que la obesidad se posiciona como la epidemia del siglo, la delgadez es sinónimo de belleza. Y a fin de cumplir con este exigente canon estético, dietas mágicas que prometen hacernos bajar de peso de manera rápida y sin esfuerzo, coexisten con los llamados productos milagro.


Productos milagro para bajar de peso

¿Qué es lo milagroso de estos productos? La inmediatez de sus resultados sin que para ello medie ningún tipo de esfuerzo. Aunque claro, inmediatos también podrían ser sus efectos secundarios, pues si algo es evidente, es que distan de ser naturales. Este tipo de productos emplea la publicidad como medio para enaltecer sus cualidades y presentarse como la panacea frente a una demanda cada vez más populosa.

Muchas veces el consumidor adquiere estos productos milagro creyendo que se trata de medicación avalada por investigaciones científicas y certificaciones de seguridad, aunque en realidad esto no es así. Y según los expertos, la promesa de inmediatez se cumple, pero la pérdida de peso es casi siempre momentánea y suele traer aparejado un consecuente efecto “rebote”, además de una serie de efectos adversos para nuestra salud.

Una solución irresistiblemente tentadora

Los hábitos alimenticios han cambiado como consecuencia de una nueva organización familiar, en la que todos los integrantes trabajan por igual y disponen, por ende, de menos tiempo para dedicar a la preparación y disfrute de sus comidas.

Esto genera una mayor inclinación hacia la comida rápida y hacia alimentos congelados, precocinados o listos para servir. Asimismo, quienes disponen de escasos recursos deben necesariamente sacrificar la calidad de su dieta.

De ahí el atractivo de los productos milagro para perder peso. Queremos lucir como se supone que debemos lucir, pero no tenemos el tiempo necesario para destinar a tal fin, y nada más tentador que buenos resultados en tiempo récord y exentos de esfuerzo. ¿Qué mejor que eso?

A mi entender, una dieta saludable y equilibrada que, aunque tarde más tiempo en surtir efecto, nos permita alcanzar nuestro cometido sin que eso implique cualquier riesgo para la salud. De esta forma, aprenderemos a adquirir hábitos más saludables.

Podría ser peligroso iniciarse en un programa de reducción de peso sin ningún tipo de asesoramiento médico, ignorando la cantidad de kilos que necesitamos perder o el hecho de si existe algún padecimiento que nos impide bajar de peso. De la misma forma, ingerir píldoras mágicas sin saber qué ingredientes emplean ni cómo actúan sobre nuestro organismo, podría ser tan desafortunado como grave.

¿Buscamos un Plan “B”?

En ocasiones, estos productos milagro funcionan como un refuerzo psicológico para que hagamos el “click” que necesitamos. Sin embargo, entiendo que, a largo plazo, siempre será mayor el beneficio asociado a la adopción de buenos hábitos alimenticios, aunque esto tome más tiempo y suponga un mayor esfuerzo de nuestra parte.

A fin de cuentas, somos lo que comemos y las soluciones mágicas pueden generar consecuencias devastadoras para nuestra salud.

La decisión es tuya. Puedes obtener resultados negligentes y cortoplacistas, o resultados concienzudos y duraderos.

¿Qué prefieres?

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